jueves, 1 de agosto de 2019

El fratricidio, un crimen entre hermanos...

El fratricidio, ese acto que nos conmociona tanto pensando en la muerte de un hermano por otro, es más común que lo que parece en las personas y en los animales, ya se conoce desde antiguo el clásico ejemplo de Abel y de Caín, pero existen otros sucesos que dan fe de estos crímenes entre colactáneos, de esta forma antinatural de quitar a un hermano del medio por celos, por temores u otros motivos oscuros en el laberinto de la psiquis.
En la mitología antigua se conoce el caso de Rómulo y Remo, dos hermanos que fundaron Roma luego de ser amamantados por una loba llamada Luperca, y que terminó en tragedia cuando Rómulo mató a su hermano con una espada.
También en la mitología egipcia se conoce el caso del dios Osiris, muerto por su hermano Seth, que lo cortó en catorce pedazos y lo arrojó al Nilo.
Aunque en la realidad ya fuera de los mitos, se conocen muchos casos, y quien lea la historia del imperio otomano, se dará cuenta que era normal que los hermanos de los sultanes fueran estrangulados por ser amenazas para el trono.
También es famoso el crimen cometido por César Borgia, hijo del papa Rodrigo Borgia contra su hermano Juan, que fue encontrado en las orillas de río Tíber con nueve puñaladas, y en donde hay numerosos elementos de sospechas para señalar a César como el autor de ese hecho.
O esa otra tragedia inca entre Atahualpa y Huáscar, donde por la ambición del primero se desató una rencilla, una guerra, un conflicto que luego terminará con una orden para el asesinato de su hermano de sangre Huáscar, precipitando luego su cuerpo a las aguas del río Yanamayo.
Estos actos de crímenes abominables parecen ser normales también entre los animales como una costumbre biológica más, no ya solamente desde la adultez plena sino antes de ser nacidos.
La cuestión trató de explicarla Darwin mediante su teoría de la selección natural, donde el más apto triunfa siempre sobre el más débil, sean hermanos o no, tal vez esto choque con el creacionismo que pasa por alto las luchas entre hermanos nonatos, embriones que no han germinado pero que se tragan unos a otros, batallan a vida o muerte dentro del útero de la madre, y que luego al nacer el que domina da lugar a las anomalías científicas, como los niños con tumores o deformaciones congénitas, por tener en su interior un hermano parásito, un ser de su misma sangre que no tuvo desenvolvimiento para completar su forma y se adaptó a compartir dos vidas en un mismo cuerpo.
William Hamilton plantea una teoría interesante llamada “actitud inclusiva” que trata de explicar los comportamientos, los conflictos entre parientes, donde alguno se sacrifica, se deja matar para que se desarrolle el otro, como una inmolación genética, una entrega total para ser devorado por el progreso del más capacitado que sobrevive.
En ciertos animales como en el tiburón tigre, matar a los hermanos dentro del vientre es un patrón establecido, es como si el más fuerte se alimentara de los menos aptos y tomara de alimento a sus hermanos, para nacer después solo y listo para la existencia entre los mares.
Es como una tendencia natural aunque aberrante, en los alcatraces del Pacífico es rutinario que el pichón mayor, el de más peso corporal mate a picotazos al polluelo menos fuerte, o simplemente lo lance fuera del nido para no tener competencia a la hora de ser alimentado.
Hay un ave, una que también tiene su escalón dentro del fratricidio, aunque en este caso es entre hermanastros, un ave que parece tener siempre un destino marcado dentro del mismo cascarón, y hablo del cuco real, donde la hembra busca siempre un nido ajeno para dejar un único huevo al que luego abandona, con la intensión de que otras madres cumplan el cometido de la alimentación.
Pues bien, este huevo del cuco encuba más rápido que los demás, y el pichón aún sin abrir los ojos se dedica a empujar los otros huevos al piso, a sacarlos del nido para que no germinen, para quedarse como único heredero del alimento, alimento que trae una madre que no se da cuenta que está dando de comer al asesino de sus vástagos originales.
Hay otros actos que sin ser asesinatos recuerdan esta tendencia, como en las monarquías, donde siempre el primogénito primaba sobre los otros hermanos nacidos después y despojados de privilegios, de escalar en el orden establecido.
Estas conductas en hombres y animales parece una doctrina establecida desde el génesis de la vida, por el instinto para el desarrollo en lucha por no perecer ante el medio circundante, donde en su libro “Rebeldes de nacimiento” Sulloway razona, y expone que existen factores fijos, como el orden de nacimiento, donde los primogénitos son más insumisos que sus hermanos que llegan después, y por lo tanto tienen ventajas para encumbrar.
En sus conferencias sobre el psicoanálisis, Freud especulaba con la idea del choque entre hermanos, a la que llamó “El complejo fraternal” donde siempre existe hostilidad por celos ya desde la infancia.
Y aunque parezca todo lo expuesto como sorprendente, como raro, es parte misma de la naturaleza, de esta existencia que vive de lo muerto, de esta manera animal que mata lo que respira para que respiren otros.
En fin, esto es solo un ensayo sobre el fratricidio sin dejar nada en la sombra.

Ernesto Cárdenas.

martes, 30 de julio de 2019

Corrientes literarias...

El poema medieval… 6/8/2017.

 
El poema medieval tiene una historia larga, una que prácticamente empieza en el siglo V de nuestra era, luego de la caída del imperio romano ante las hordas bárbaras de las tribus de los Hérulos bajo el mando de Odoacro, que deponen al último emperador llamado Rómulo Augústulo y termina con las luces del renacimiento, o sea, casi mil años duró esa etapa, aunque en verdad los verdaderos inicios de la poesía hispana datan del siglo Xl, donde al parecer, por lo que hasta hoy sabemos su origen viene del seguimiento de las moaxajas árabes y judías, a donde se le agregó luego la pequeña estrofa de las jarchas para darle más sentido a las ideas, primero fue oral y luego pasa a la escritura con los llamados máster de clerecía, que eran casi siempre frailes copistas que sabían escribir, y por lo tanto pudieron recoger las epopeyas para ir creando una poesía propia, una que luego cantarían los trovadores y los juglares durante ese proceso de la alta edad media.
Así nació la épica, tal vez basada en la epopeya francesa de la “Chansón de Roland” a donde pasaron a conocerse en español con el nombre de cantares de gesta, y cuyo máximo exponente se conoce hoy como “El cantar del Mío Cid” aunque hay otras varias épicas conocidas, como “Los siete infantes de Lara” y “El cerco de Zamora” entre otros.
Gonzalo de Berceo se considera como uno de los poetas medievales que rompe con aquella poesía arcaica y escribe en cuaderna vía, que eran estrofas largas de cuatro versos monorrítmicos que cumplieron en su tiempo un cometido, pero que  perdió valor al aparecer en Italia el metro endecasílabo con Dante Alighieri y con Petrarca, cuyos sonetos son todavía reconocidos en nuestros tiempos como ejemplos de poemas de alta maestría, y con ellos llega la otra forma de hacer poesía llamada renacimiento.

 
El poema medieval…

 
El poema en lengua hispana
nace en tiempos medievales
y en aquellos personales
empeños de una temprana
emoción hoy ya lejana
de artistas preliminares
de esfuerzos particulares
para dejar un legado
hermoso que fue creado
por clérigos y juglares.

Nació tosco y balbuciente
por pobreza del lenguaje
por carecer de equipaje
aquél idioma incipiente
nació en aquél accidente
de guerras y de tensiones
de luchas y abnegaciones
contra el moro y la herejía
nació de una travesía
del hombre por sus pasiones.

Fue una idea sobre un tema
de antiguas jarchas escritas
por árabes y semitas
que dieron horma al poema
fue la invención de otro esquema
en galaico-portugués
fue una toma de interés
para saltar lo longevo
y descubrir algo nuevo
que amenizara después.

Después cuando el castellano
firmó al latín testamento
y le dio vuelo a otro acento
más manejable y más llano
para un hablar cotidiano
que a pesar de su defecto
hizo tomar el trayecto
a una entonada expresión
que cambió la locución
para otro bello dialecto.

Y así en una hechura oral
se desarrolló una forma
de la idea en otra norma
con la palabra crucial
que se oía musical
en la estructura armoniosa
aquella que vigorosa
hizo al hombre musitar
un verso sin concretar
entre la rima y la prosa.

Que eran vagas intensiones
que buscaban el formato
para trenzar un relato
en arbitrarios renglones
eran versificaciones
carentes de tecnicismos
sumidas en rigorismos
que arrastraban del pasado
lo arcaico de otro tratado
de erratas y anacronismos.

Pero fue literatura
aún gateando en sus inicios
que cruzó los precipicios
en busca de su postura
para romper la censura
de viejas generaciones
de caducas concepciones
que impedían los arrojos
de sepultar los despojos
de antiguas aberraciones.

Pocos nombres nos dejaron
esos primeros poetas
aquellos con sus discretas
emociones que empezaron
desde el fondo y navegaron
por su historia cultural
que aún pobre y elemental
demostraron un talento
que fue apoyo y fundamento
para un arte universal.

Para dar vuelo a otro reto
en busca de más altura
otra que logró mesura
para ganar un respeto
para hacer algo completo
más elegante y tranquilo
para entretejer el hilo
y preludiar otra historia
que fuera confirmatoria
de narrar con otro estilo.

Así llegó una silueta
llamada cuaderna vía
que le dio fisionomía
al ritmo como una meta
para hacer ya más completa
la estampa en afirmaciones
en otras connotaciones
de lo antiguo que en su ocaso
le daba calle a otro paso
de bellas revelaciones.

De profundas reacciones
que crearon un patrón
una entera conexión
con Dios y las emociones
que trajeron conclusiones
a los que después llegamos
a los que luego estudiamos
aquél modelo ancestral
que hoy lo vemos primordial
para saber dónde estamos.

Pues fue el Medioevo esa abierta
realidad para la mente
para cambiar la corriente
hacía otra visión más cierta
fue del saber una puerta
para crecer en tamaño
para subir un peldaño
a la hora de plasmar
un tema sin olvidar
a los poetas de antaño.

Porque así de esa manera
reconocemos el hecho
del bardo que indicó un trecho
para una cultura entera
para izar nuestra bandera
ante la grata evidencia
de otra alma, otra impaciencia
que nos legó lo diverso
de ese milagro del verso
que nos cambio la existencia.

Ernesto Cárdenas.


 
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El renacimiento… 2/12/2018.

El renacimiento tomó como base, como principio los modelos de la antigüedad, y los abraza en una ocasión extraordinaria, en esa circunstancia irrepetible del tiempo, de ese momento histórico, en donde los descubrimientos geográficos de Colon y Vasco de Gama, los astronómicos de Copérnico y Galileo y el invento de la imprenta por Gutenberg dieron otro motivo para pensar distinto, para llevar la idea un poco más lejos y sacarla de aquél Medievo ancestral, donde Gonzalo de Berceo, que era un monje culto, de aquellos conocidos como máster de clerecía había mantenido con su cuaderna Vía, con sus largas cartetas monorrítmica  los rudimentos de la rima hasta la llegada de Dante Alighieri y de Francisco Petrarca, quienes dieron inicio con sus sonetos endecasílabos a otra ruta para  otra poesía, una más plural en sus estructuras  que abrió el camino para otro despertar de las artes, en fin, fue una época que no solo sobresalió en las letras, porque no podemos olvidar a Leonardo da Vinci con sus pinturas, ni a Miguel Ángel Buonarroti con sus esculturas del David o de la piedad entre muchas conocidas, y menos aquella Capilla Sixtina con su juicio final en la bóveda del vaticano, donde durante 4 años acostado en un andamio pintó una de las obras más conocidas del renacimiento.

 
El renacimiento…

Luego del Medievo aquél
apareció otra corriente
una más fina y coherente
para darle otro nivel
a la pluma, al cincel
y a la pintura integral
aquella que emocional
rompía una tradición
para otra hermosa versión
del hombre en lo excepcional.

 
Llegaba el renacimiento
estructurando otra forma
otra luz que no conforma
lo arcaico con su elemento
llegaba a dar cumplimiento
a una inspiración sin veto
a otro rozar lo indiscreto
con gracia por lo selecto
llegaba para un trayecto
de lo bello como un reto.

 
Para sacudir la dura
obstinación decadente
que impedía la vertiente
natural de la cultura
que obstruía esa aventura
de la pasión en su esencia
y el don como una sentencia
para empezar otra era
y escalar la cordillera
para una hermosa experiencia.

 
Fue en Florencia, en la Toscana
donde los primeros nombres
dieron fe de aquellos hombres
con la constancia temprana
con la erudición pagana
de otros tiempos ya lejanos
de otras mentes y otras manos
que emularon los talentos
en textos y monumentos
de griegos y de romanos.

 
Fue un afán, un rigorismo
basado en lograr lo grato
de lo antiguo que fue ornato
para otro racionalismo
un esencial mecanismo
más directo y más valiente
más cercano de la gente
para poder ascender
a otra cumbre y florecer
los jardines de la mente.

 
Fue un tiempo de evoluciones
en todas las avenidas
del arte que soltó bridas
al alma y sus sensaciones
que rompió las conexiones
con la idea medieval
que era un estilo trivial
que se hizo monotonía
en aquella juglería
ya caduca y residual.

 
Y no solo en la intensión
de la letra o la escultura
se apoyaba la cultura
como una argumentación
otra forma de expansión
se imponía en la tendencia
del empeño por la ciencia
y viajes por conocer
otro mundo y entender
que hay alas en la existencia.

 
Figuras que hoy conocemos
dan un ejemplo veraz
de otros hombres en lo audaz
de la idea en sus extremos
por los tesones supremos
de Kepler y de Bacón
de Galileo en la acción
por demostrar que valía
estudiar la astronomía
sin miedo o superstición.

 
Botticelli, así Cervantes
con Da Vinci, el mismo Erasmo
aquél que con entusiasmo
daba notas deleitantes
con temas edificantes
sobre la paz entre hermanos
entre moros y cristianos
y entre todas las creencias
sin existir diferencias
entre los seres humanos.

 
En fin el renacimiento
resultó una bendición
para el hombre en esa acción
de agitar el pensamiento
de dar fe, desbordamiento
al alma que abrió una puerta
a la cultura en la cierta
sensación de los valores
y ser los fieles actores
de una razón que despierta.
 
Que tomó otra nueva senda
para mirar más adentro
para encontrar ese centro
de una visión que tremenda
supo arrancarse la venda
de los prejuicios de ayer
y dar otro acontecer
a la opinión sin censura
con una literatura
para un nuevo amanecer.

 
Que trajo una  reflexión
a los acontecimientos
con un diferente aliento
para la meditación
para una realización
de trazos y proporciones
de clásicas expresiones
en la obra y en el rol
que se hacía en el crisol
de empeños e innovaciones.

 
Tras noches para lograr
la solidez en la obra
con esfuerzo en la maniobra
para observarla triunfar
para verla consagrar
entre todas las demás
frente al tiempo en el compás
de labores sin estigmas
como ejemplos, paradigmas
que no se olvidan jamás.

Y así saltó sobre el muro
de retrógrados procesos
de aquellos que en retrocesos
se oponían al futuro
por ese seguir lo oscuro
de un agotado libreto
de un rumbo por lo obsoleto
que los ataba al quietismo
de un total escepticismo
sin después para un respeto.
 
Y quedó para la historia
sin tener comparación
del hombre la decisión
de ser parte de la gloria
y de abrazar la notoria
realidad de su momento
de ese instante, ese ardimiento
de su espíritu y su todo
que le dio lustre a un periodo
llamado renacimiento.

 
Ernesto Cárdenas.
………………………

 El Barroco… 6/12/2017.

 

El Barroco se sitúa entre los siglos XVll y XVlll, y es una corriente salida al final del periodo cultural llamado renacimiento. Surge en medio de las guerras religiosas entre católicos y protestantes, en aquella contrarreforma contra el libre pensamiento, y en contra de diversas interpretaciones de la Biblia no acorde con las ideas establecidas por la iglesia.
El barroco se basa en  lo decorativo en todas sus manifestaciones, pero en lo decorativo en los extremos, y se extendió con ese tono repujado a la arquitectura, que se puede contemplar en las columnas, en las paredes de las iglesias de ese tiempo, en la pintura, principalmente la conocida como “Tenebrismo” que muestra Caravaggio en sus cuadros, siempre de fondo oscuro, como esa pintura llamada “David con la cabeza de Goliat” o en “La crucifixión de San Pedro” entre otras, luego en la escultura sobresale Bernini, Algardi y Francois Girandon, en la Música muchos, y en donde pongo como ejemplo a Bach, Vivaldi, y a Darío Castello, y por último se expandió a la poesía, con Luis de Góngora como cabeza principal.

 
El Barroco.

El Barroco fue un faccioso
hijo del renacimiento
diferente en un momento
que marcó lo caprichoso
un afán por lo ostentoso
en todas sus vastedades
sus nerviosas ansiedades
por el horror al vacío
que se extremó al desafío
de las arbitrariedades.

Un mensaje recargado
de adornos en cada empeño
en cada terco diseño
que buscaba un resultado
un rigor en lo apretado
de atavíos a la vista
de tesón en cada arista
por resaltar exteriores
para un mundo en los clamores
apremiantes del artista

Que abordó en la arquitectura
su control sobre el espacio
y en ese confín reacio
de no aceptar la mesura
de romper con la cordura
del orden, de la impresión
de ser una aberración
frente a un lugar que desierto
no estuviera bien cubierto
en su total extensión.

Para alcanzar lo selecto
que era su real idea
la obsesión en la odisea
de su apretado proyecto
para un gran golpe de efecto
por ópticas conmociones
por asombro, reacciones
ante un tono repujado
que diera certificado
al sueño y las emociones.

Fue un exceso en lo compacto
en un esfuerzo de galas
un remolino de alas
para lograr el impacto
por lo bello y por lo exacto
de su ruta imaginaria
de aquella que autoritaria
en su intensión destacara
lo elegante y resaltara
semejando una plegaria.

Como se ve en los poemas
de Góngora y su manía
de usar la mitología
en raras estratagemas
para publicar sus temas
con expresión culterana
aquella de filigrana
que acicalaba la frase
y demostrara su clase
en la lengua castellana.

Anáfora en sucesión
hipérbaton,  metonimia
se usaron como una alquimia
de tropos y sensaciones
en las argumentaciones
de razones legendarias
de intenciones luminarias
plasmadas en el papel
que anegaban el nivel
de imágenes literarias.

También la música rota
hacía otra composición
con una renovación
más intensa y más devota
en lo grave de su nota
donde nace contextual
la ópera coloquial
en un modo que delata
otro rol en la sonata
más coherente y funcional.

Fue en tiempos de la reforma
en luchas de religiones
donde chocan emociones
para un giro de la norma
para romper con la horma
y dar paso a otra corriente
a otra ruta diferente
en un reto por lograr
otra regla y señalar
los alcances de la mente.

Todo fue algo personal
de cada cual el mensaje
para armar un engranaje
que era rito individual
algo propio, radical
en su idea y la completa
vocación de esa repleta
pasión tras la persistencia
para darle refulgencia
a su obra y a su meta.

Que hoy la vemos apretada
en la ambiciosa manera
de ser una tesonera
vehemencia por la fachada
por buscar en la mirada
ajena la comprensión
esa amable aceptación
de su arte clamoroso
que nunca tuvo reposo
para la regulación.

Para un variar la rutina
de atiborrar el entorno
de concentrar el adorno
de su estilo en cada esquina
en cada lado en que obstina
para soltar tempraneras
las alas de sus quimeras
como un vicio o una maña
o un ardor que lo acompaña
a nunca tener fronteras.

Y así se marchó el barroco
natural como un suspiro
para dar sesgo a otro giro
que emergía poco a poco
a otro rumbo sin sofoco
que anunciaba otro modismo
otro sin el fanatismo
para tejer otro hilo
y otro curso en un estilo
que hoy llamamos clasicismo.

Ernesto Cárdenas.

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El clasicismo… 2/12/2018.

 
La corriente del clasicismo surge como un arte monárquico y un arte clerical, al extremo que algunos de sus mejores exponentes fueron frailes, como Don Luis de Góngora y fray Luis de León entre otros, y fue precisamente en un momento histórico conocido como el siglo de oro, donde una serie de escritores de calibre aparecieron juntos en una época precisa, cosa esta que solo se puede comparar con los artistas del renacimiento, o la luego conocida en el siglo XX como la generación del 27.
Esta corriente nace alrededor de los años 1492 y termina aproximadamente en 1681 con la muerte de Pedro Calderón de la Barca,  la cual tomaba de modelo las ideas y los obras de la antigüedad clásica, para sobre eso plasmar sus trabajos, intentar acercarse, imitar lo más resaltado de esa época, donde nunca faltaban en los temas la mitología, la creación literaria utilizando de fondo dioses y héroes, en donde lograron un esplendor creativo.
Las artes siempre estaban bajo el ojo censurante de la iglesia, porque eso muchas letras fueron dedicadas a la religión, aunque hubieron algunos rebeldes que no estaban de acuerdo como Quevedo, pero eran los menos, en fin este momento pasó, pero nos dejó un legado que hoy se estudia y se admira por la pulcritud y la fascinación que tuvieron estos poetas por la cultura greco-romana.
Muchos confunden el clasismo con el barroco, porque se entremezclan los tiempos, porque algunos autores pasaron de una época a otra sin saberlo, casi sin notarlo ni ellos mismos, pero en realidad guardan diferencias, pues aunque los dos  admiraban las obras del pasado uno era más elitista, el clasicismo era como explico arriba un arte de reyes y de religión, mientras el barroco recargado era más entendible para el pueblo llano, en fin, es cosa de analizar y de opinar cada cual a su criterio.

 
El clasicismo…

 
El clasicismo es un arte
con galas para otro espacio
y un rito para un prefacio
de monárquico estandarte
una acción que forma parte
de un movimiento sonoro
de exquisitez en un coro
de poetas consagrados
que fueron así llamados
en aquél siglo de oro.

 
En ese momento grato
de madurez del lenguaje
que cincelara un paisaje
hermoso para lo innato
para firmar un contrato
con lo elegante y la hechura
con el ritmo y con la altura
de un sacramento especial
que fuera lo excepcional
de aquella literatura.

 
Era en sí una reacción
tras el modelo de antaño
uno lejos del rebaño
ajeno de educación
por una veneración
de las letras castellanas
que tersas y culteranas
con Góngora y con Quevedo
trajeron un nuevo credo
de las costumbres romanas.

 
De lo antiguo en esa rama
de un rito por la belleza
por esa naturaleza
que el buen gusto nos reclama
nos muestra otro panorama
de emoción en esa andanza
en eso que bien se alcanza
reinventado los modelos
 de otra historia, otros desvelos
pretéritos de añoranzas.

 
Fue una escuela en lo preciso
de una patente intensión
una por la ilustración
de aquél instante conciso
que asomaba de improviso
como una luz o un idilio
un estético utensilio
arrancado de una herencia
nacida por la influencia
de Sófocles y Virgilio.

 
De aquellos que en otro ayer
cincelaron los valores
y tiñeron de colores
un ameno acontecer
uno para comprender
la importancia de las cosas
las razones deliciosas
de lo que canta y da calma
cuando se siente en el alma
un vuelo de mariposas.

 
Usando imaginación
para tantear un anhelo
de un sueño de terciopelo
por una terca obsesión
una antigua conexión
para mezclar con sus odas
lo vetusto en nuevas las modas
creando una identidad
de franca cordialidad
con los antiguos rapsodas.

 
Imitando lo que hicieron
los griegos con sus ingenios
que a través de los milenios
otros rumbos recorrieron
a otras seres conmovieron
con su quehacer sorprendente
con un arte diferente
que ufano y subliminal
dio brillo sobre el cristal
del espíritu y la mente.

 
Y en ese clásico reto
detrás de cada jornada
la iglesia era la encargada
de vigilar el libreto
de ser con tenor discreto
la que dictaba el aval
en ese entorno especial
con disciplina y esmero
indicando el derrotero
de aquél arte contextual.

 
Que miraba sin después
Por observar el pasado
Por ser parte de un legado
que se viviera a través
de la noche, lo que es
de otro siglo y de otro instante
de otro momento distante
que tuvo otra tradición
y trajera expectación
con su técnica elegante.

 
De esfuerzo y reminiscencia
para un paso, un objetivo
un factor que creativo
buscaba magnificencia
con tesón, con impaciencia
concentrada en una agenda
que hoy parece de leyenda
retratada en lo inaudito
de otro mágico infinito
de ejemplos para la senda.

 
Y así fue el asunto grave
de esa corriente en su trecho
por lo fino y por lo hecho
en su tono claro y suave
con su música de ave
detrás de su diccionario
de su clásico escenario
con constancia y rigorismo
y así se fue el clasicismo
con su afán bibliotecario.

 
Ernesto Cárdenas.
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El Neoclasicismo… 6/22/2017

El Neoclasicismo es una escuela no muy clara, una que fluctúa entre el final del barroco y el comienzo de un estilo más acorde con los tiempos conocido como romanticismo, donde ya, aunque los gustos por la antigüedad no se habían extinguido del todo, se miraba a esa época con más realismo, lejos de los ideales, tal como era, no con visos de la mitología, porque se apoyaba el criterio en el horizonte de la razón, y aunque se imitaba el arte griego y romano por mejor representar la belleza, no se hacía como durante el barroco, con la ciega reproducción de las obras sin apenas originalidad, el neoclasicismo es una manera que buscaba en lo natural y en lo sencillo su argumento, donde para ser sincero, diré que escaseaban escritores, faltaba poetas de talla para darle realce a ese momento histórico, pero que sin embargo fue un espacio para crear bibliotecas, como la fundada por Felipe V en 1712, o la inauguración de la real academia de la lengua un año después, así como el jardín botánico y el museo del Prado.
Fue en la literatura un momento para la crítica, la fábula y la poesía bucólica o pastoril, así para la Música y para la arqueología, con los trabajos de las ruinas de Pompeya y Herculano en fin, fue un espacio entre 1760 a 1830, que trajo un cambio que aprovecharía más tarde otra corrientes que llegarían después.



El Neoclasicismo

Torció el barroco sus brazos
frente a un arte que nacía
donde la filosofía
ya manejaba otros trazos
daba los aldabonazos
para cambiar la substancia
para dejar la otra instancia
antigua que maniataba
las letras con una traba
de asfixiante intolerancia.

Y de aquello saltó clara
otra estampa en la expresión
para una grata versión
medida con otra vara
donde se esquivó la rara
manía de lo de ayer
para la esencia del ser
que buscaba otro camino
y otro reto del destino
para un bello amanecer.

Y un diferente observar
las cosas con libertad
con esa cordialidad
que da lo particular
en el modo de pensar
sin temor a la censura
a la arcaica cerradura
de la iglesia que coartaba
la idea y la amordazaba
impidiendo su andadura.

Así el Neoclasicismo
le dio un orden racional
al sentido emocional
del alma sin rigorismo
sin el gris anacronismo
que imponía como un muro
lo caduco en ese oscuro
caminar sin un después
al matar el interés
del hombre por su futuro.

Allí venció la armonía
se quebraba el viejo esquema
porque aflorando en el tema
había una rebeldía
una nueva poesía
bucólica tras la rima
por encima de aquél clima
vetusto que agonizaba
y que al marcharse dejaba
ya un modelo sin estima.

Fue un tiempo de aclamación
de amar la naturaleza
y al arte por su belleza
llamada de ilustración
tiempo atado a la ilusión
para hacer cosas mejores
para encontrar los valores
en su espíritu y su clase
donde aleteaba la frase
en busca de resplandores.

La música cambió el tono
se creó la sinfonía
y la sonata en la vía
por conquistar otro trono
otro empeño sin encono
con instrumentos señeros
que tomaron derroteros
con otro tenue ribete
de violín y clarinete
con matices más ligeros.

Perdió el laúd su vigencia
y aquél clavicordio agudo
que era un aparato rudo
para la nueva cadencia
para marcar diferencia
en ese noble trayecto
para lograr el efecto
necesario en los preludios
tras tesoneros estudios
en busca de lo selecto.

El barroco era la forma
de resaltar la estructura
de Roma y de su cultura
sin cambiar la plataforma
era una maña, una norma
de vocablos gongorianos
de aqueos y de troyanos
de un pasado nebuloso
que hoy se mira en lo borroso
de otros momentos lejanos.

Más llegó el Neoclasicismo
fundando las bibliotecas
y eliminando en las ruecas
el hilo de otro quietismo
dando muerte al fanatismo
con didácticas maneras
que rompieron las fronteras
antes sembradas de cruces
para un siglo de las luces
sin temores ni quimeras.

Y sin esperar del cielo
el numen para una obra
para un acto en la maniobra
que hiciera cierto un anhelo
para apartarse del hielo
de otro aval y de otra senda
de otro estudiar la contienda
de dioses y de titanes
de mitos y de refranes
que apuraron la leyenda.

Se crearon los liceos
la academia de las artes
y se alzaron estandartes
de clubes y de ateneos
se abrieron grandes museos
donde al fin la arqueología
mostraba sin fantasía
los instantes de otra era
y otra vida tesonera
en otra cronología.

Y así transcurrió el suceso
de aquél minuto crucial
para ser lo argumental
de un paso para el progreso
de un arte que quedó impreso
en la historia y su corriente
que fue surco y fue simiente
de un esfuerzo singular
que nos hizo levitar
para un vuelo de la mente.

Ernesto Cárdenas.

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El romanticismo… 2/12/2018.

 
El romanticismo es un arte revolucionario, uno abierto para las ideas porque ya más personas sabían leer, conocían más el mundo, el de la cultura, el de los buenos modales, instante en el que se tenía por entonces un aprecio total por la literatura, por las artes en general, y los padres buscaban más tutores, más educación para sus hijos, tiempo en que se imprimían más libros, se divulgaban más las creaciones artísticas y se criticaba más a los políticos, era como un despegar los pensamientos para lanzarse a una aventura, a una rebelión del espíritu frente a las injusticias sociales, y su mayor exponente fue Lord Byron, quien siendo un poeta reconocido se fue a luchar por la independencia Grecia contra los turcos donde perdió la vida.
Esta manera más humana de escribir acercó el público a las letras, porque ya no se miraba tanto al pasado, ahora existían esperanzas por el mañana, ahora se rompían los dogmas, se plantean los temas con matices más suaves, más acordes con el sentimiento, eran más tiernas y más sublimes las metáforas, y el simbolismo impone lo sensible en sus motivos, y surgen nombres de poetas catalogados como malditos por la forma bohemia, trágica de sus letras, y por tener el mal, lo malo del hombre en sus apuntes, poetas tales como Baudelaire, Rimbaud, Mellarmé y Allan Poe, los cuales se marginaron voluntariamente de los actos sociales para subrayar asuntos como la miseria, o el dolor ajeno, el mismo Carlos Baudelaire escribió en su libro Las flores de mal:

“Yo creo que mi vida ha estado condenada desde el comienzo, que lo estará para siempre”

Y en ese marco también otros poetas como Víctor Hugo, que escribió sobre los remordimientos, la pobreza y sobre las culpas humanas, en fin un espacio este del romanticismo para leer y aprender, para conocer el alma de algunos hombres que dieron a la poesía profundidad y al mismo tiempo la hicieron más comprensible.

El romanticismo…
 
De Alemania, de Inglaterra
de la monárquica Francia
brotó como una fragancia
de azahar sobre la tierra
por lo grato que se aferra
a una ilusión que levita
que conmueve, que gravita
nos envuelve y nos captura
y nos muestra en su ternura
lo que nos canta o nos grita.

 
Llegó como una vertiente
literaria en su elemento
conmocionando el momento
de agitación impaciente
como un salmo diferente
sujetado al estoicismo
llegó sin el rigorismo
tras un bello acontecer
para un nuevo amanecer
llamado romanticismo.

 
Que fue ilusión hecha rima
en su total firmamento
un natural argumento
por algo que legitima
la dulzura en ese clima
de constancias entre lazos
de sonrisas sin a plazos
para un sopor que resume
el arrullo y el perfume
en un delirio de abrazos.

 
Como un credo, una manía
fue en contra de la razón
solo oyendo el corazón
que juega con la anarquía
tanteando por la utopía
del enigma y de lo terso
de lo mágico del verso
que tiene de luna llena
entre la risa y la pena
de un ideal universo.

 
Un ímpetu por abrir
el alma de par en par
tradicional, singular
en su modo por decir
y lo interno describir
en toda su intensidad
la miseria, la maldad
flagelante y arterial
de un hecho testimonial
en su cruda realidad..

 
Y a pesar del tiempo breve
que duró aquél bello evento
dejó un claro monumento
de rimas como un relieve
por lo intenso que conmueve
y cabalga en la vehemencia
en su real convergencia
para moldear el criterio
del amor que es un misterio
en toda su trascendencia.

 
Fue un apuro por aquello
lejos del neoclasicismo
por crear otro modismo
con lo tierno y con lo bello
un giro para un destello
con otro noble quehacer
sin tener que converger
con otros instantes idos
que eclipsaba los sentidos
con la sombra del ayer.

 
En mil ochocientos vente
se inicia aquel movimiento
y se firma un testamento
a un pasado decadente
se inicia lo que evidente
saltaba sobre el oleaje
con alas en el mensaje
de Musset y Víctor Hugo
que rompía con el yugo
antiguo de otro paisaje.

 
Por un anhelo al plasmar
profundidad al delirio
sin temor ante el martirio
con rebeldía ejemplar
un intento por dejar
los pasos por otra acera
por encender una hoguera
sin la huella de lo antiguo
abandonando lo ambiguo
versando de otra manera.

 
Con otro reto en la forma
almibarada en su afán
puliendo su talismán
exacto para otra norma
para salir de la horma
de aquellos sueños romanos
de griegos y de otomanos
que obstruían el progreso
para dar otro suceso
a los avances humanos.

 
Y así trazó otro escenario
otra nueva contextura
con otra literatura
y otro fin complementario
para abrir el diccionario
con otra caligrafía
sin buscar en demasía
los hechos de otra memoria
de otra ruta por la historia
que hoy se ve en la lejanía.

 
Pero así también el rito
de ese lenguaje dulzón
perdió escenificación
poco a poco en cada escrito
pasó tras el apetito
del tiempo y su mecanismo
paso para otro bautismo
de los sueños y la mente
pasó para simplemente
darle paso al modernismo.

 
Ernesto Cárdenas.

 
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El modernismo… 2/8/2018.

 
El modernismo es una poesía, una corriente única netamente latinoamericana, su momento oscila entre 1880 y 1916, precisamente el año en que muere Rubén Darío, que se considera el padre de ese movimiento cultural, esa nueva manera de expresar, que aún sin soltar del todo la mano del romanticismo puso otra reflexión, un tono distinto para el arte de la poesía.
Con Darío se unen José Martí y Manuel Gutiérrez Nájera entre otros para crear diversas formas, para rescatar el alejandrino por ejemplo y darle un nuevo matiz a esas estrofas medievales con un cambio de acentos moviendo los hemistiquios, los mismos que en la séptima silaba  se habían mantenido desde tiempos pasados.
Fue algo para arrancar otra música a las estrofas, haciendo un culto de lo bello, con palabras como Cisnes, mariposas, palomas y otras, que se rescataban del romanticismo para dar otra razón al ritmo, otra elegancia al pensamiento, usando temas de la mitología, de los países de oriente como Japón,  y de las religiones cristianas y paganas para hacer un rito entre rimas, para dejar un legado diferente para aprender y para recordar a los rapsodas de ese instante de la historia, donde el inconformismo cultural dio una emoción, un arte que hoy todavía se admira.

El modernismo…

 
Y llegando el modernismo
hubo un cambio en las ideas
que trajo nuevas mareas
lejos del anacronismo
como un cambio al aforismo
en un afán que transmuta
para tomar la batuta
de otro modo elemental
que mostrara lo especial
de otro empeño y de otra ruta.
 
Porque arrancó del pasado
lo bueno dejando atrás
lo que tuvo otro compás
con otro significado
hizo un giro hacía el agrado
con una hábil maniobra
dejó a un lado la zozobra
para alcanzar otros planos
con variante en los arcanos
creativos de la obra.

 
Rescatando los valores
para darle nuevas luces
para no mirar las cruces
de los vetustos clamores
de los arcaicos colores
que dieron otros poetas
otras diversas facetas
de escritores ancestrales
para ser originales
en sus sueño y en sus metas.

 
Esta corriente fue un acto
del pensamiento sin traba
una acción que confirmaba
lo inédito en otro impacto
algo novel al contacto
tras  aquello que nacía
con otra filosofía
de lo bello y de las notas
como un canto de gaviotas
bajo un sol de medio día.

 
Rubén Darío renueva
los pilares de la forma
y puso otra plataforma
que entre las letras subleva
el pensamiento y eleva
a otro espacio en otro sello
a otro signo, a un destello
emotivo y sensorial
del alma en un diametral
contubernio con lo bello.

 
Y fue un culto a la armonía
al eje de la palabra
en pos de aquello que labra
su propia escenografía
su andar por la fantasía
en afán extraordinario
en un grito reaccionario
que rompió con lo vetusto
para arrancarle al buen gusto
el oro del diccionario.

 
Y el motivo para un viaje
al mundo de otro decir
a  otro modo de escribir
los misterios del lenguaje
los ritmos de ese mensaje
que entre las rimas propicia
al oído una delicia
en cada estrofa eventual
dejando en lo espiritual
lo suave de una caricia.

 
Se cambiaron los las razones
de las formas, del acento
para un nuevo firmamento
de imágenes y eclosiones
para otras ondulaciones
de aquél metro alejandrino
que trazó grato camino
a un horizonte total
más completo y más cordial
para oírse como un trino.

 
Fue un grito, una rebeldía
de líricas consecuencias
fue romper viejas tendencias
para otra coreografía
con singular osadía
por lograr en lo diverso
otra ruta en su universo
reinsertando en su amplitud
con tesón en su virtud
sangre fresca para el verso.

 
Martí, Julián de Casal
Amado Nervo, Lugones
mostraron con sus pasiones
un verso más flexional
más movido en el ritual
por ser parte en el proceso
de un arte sin retroceso
evolutivo y en su afán
que en su accionar y en su plan
era un hermoso suceso.

 
Un cambio para el lenguaje
elástico en la completa
manera de una receta
para un mágico engranaje
para dar claro el mensaje
con natural eficacia
más coloquial sin falacia
en el modo de decir
que apuntaba al porvenir
con belleza y con audacia.

 
Darío fue el exponente
de aquél rumbo que trazó 
y con Darío acabó
a su muerte esa corriente
ese decir sorprendente
que dio luz a un mecanismo
entre Dios y el paganismo
para rimar a su modo
pero se fue como todo
dando paso al vanguardismo.

 
Ernesto Cárdenas.

 
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El vanguardismo… 2/10/2018.

 
Los poemas vanguardistas fueron un giro brusco, un salto al otro extremo de lo normal, de aquello conocido como poema clásico, para en una insurrección gramatical y de modelos visuales cambiar el concepto, asomar otra teoría diferente, maquinista, sin las palabras usadas en el romanticismo y en otras corrientes anteriores, tal vez por ser de aquella época luego de la primera guerra mundial se hizo pesimista, antinatural, y por rebuscar en lo distinto se hizo muchas veces incomprendida, por imposibles metáforas con palabras sin ton ni son, solo la salva el caligrama, esas formas que aunque no eran precisamente vanguardistas en sus orígenes les dio cierto interés literario, aunque al fin como nació se fue, aunque hoy quedan algunos rezagos en algunos poemas, a los cuales por faltarles claridad fueron perdiendo los motivos para ser leídos luego de los primeros años, que como les dije antes fue prácticamente aparte de lo borroso del mensaje, una curiosidad literaria de aquellos momentos en las primeras décadas del siglo XX.

Y ahora mi poema…

 
El vanguardismo…

 
Luego de aquél modernismo
de innovaciones y rimas
se elevaron otras cimas
para otro nuevo bautismo
el llamado vanguardismo
que pregonaba otro esquema
otro total que se extrema
contra las formas de ayer
para insumiso tejer
los hilos de otro poema.

 
Otras letras arbitrarias
para eclipsar las razones
de los arcaicos blasones
de conciencias reaccionarias
de emociones lapidarias
que cumplidos sus destinos
quedaban cual pergaminos
en el rincón de otro ocaso
sepultando tras su paso
los metros alejandrinos.

 
Para dar grata secuencia
al reto de otro sistema
a uno libre que blasfema
contra el mundo y su apariencia
para mezclar con la ciencia
la cultura indefinida
en una hechura atrevida
sin criterio y sin estrofa
como una suerte de mofa
al ritmo y a la medida.

 
Desechando el sentimiento
y buscando otro motivo
uno abierto y decisivo
sin diseño y sin acento
en un terco experimento
sin frenos y sin censura
una especie de aventura
sin divisar el final
como un acto demencial
por otra literatura.

 
De políticas sociales
con rechazo por lo antiguo
en un devenir ambiguo
de confusos ideales
por rutas filosofales
sin claro significado
luchando como un cruzado
cuya fiebre lo devora
con furia provocadora
en contra de lo pasado.

 
Así saltó el vanguardismo
arando transformaciones
cosechando aberraciones
entre el cielo y el abismo
atado a su fatalismo
tras su imagen de progreso
volteando como un poseso
lo que no era de su gusto
sin importar fuera justo
su empeño en aquél obseso.

 
Su tesón por romper todo
aniquilar directrices
por secar en sus raíces
lo que fuera otro recodo
otro versar de otro modo
que no tuviera el aval
de aquello que argumental
amotinaba la idea
lanzándola a la odisea
de un acto experimental.

 
Con hondo sobrerrealismo
de menciones tendenciosas
saltando sobre las cosas
con un gris escepticismo
atando el materialismo
de sus rabias a los temas
a facciosos teoremas
de letras sin ton ni son
que rompieron la armazón
del orden de los poemas.

 
Fórmulas de independencia
de indóciles perspectivas
con tensiones destructivas
sin conteo ni cadencia
desechando aquello herencia
de los rapsodas pasados
de ese cultural legado
que hoy se mira y se agradece
pues de lejos resplandece
tras su rima y su dictado.

 
Fue un sueño totalitario
de políticas razones
que inventaron evasiones
con otro vocabulario
otro azar bibliotecario
de puntual escepticismo
recorriendo el ultraísmo
y toda aquella locura
de palabras sin mesura
que alcanzaba el ateísmo.

 
Un intento sin dudar
por retorcer el lenguaje
un audaz libertinaje
con ganas de dislocar
el verso ya familiar
a la costumbre ceñido
por acallar el sonido
de las rimas y sus tonos
y derribar de sus tronos
lo clásico conocido.

 
Tzara con el dadaísmo
oscureció el colorido
y Bretón trocó el  sentido
con su terco surrealismo
era un ismo otro ismo
de una evasión quimerista
de un poema maquinista
que al querer ser lo distinto
solo dejó un laberinto
donde gritó el anarquista.

 
Ernesto Cárdenas.