sábado, 24 de diciembre de 2022

Vengo de antiguas eras...

Vengo de antiguas eras, de las sendas
perdidas de otra historia otra avenida
cubierto con el polvo y con las vendas
que envuelven mi silueta de otra vida.

En busca de lo tuyo tras la arena
ardiente de la espera en mi escenario
vengo para entregarte la azucena
que anuncia un color grato en mi calvario.

Con paso lento de un afán remoto
pretérito de esfinge y faraones
vengo para entregar como un devoto
las flores de mis nuevas ilusiones.

Para romper con todo, con el filo
cansado de pirámides y ayeres
y navegar unidos por el Nilo
rimando por un beso amaneceres.

Vengo para enfrentarme con la muerte
retando esa deidad que no se nombra
vengo con la intención de no perderte
vengo a buscar tu luz desde mi sombra.

Ernesto Cárdenas.

Hay celos...

Hay celos que son alas o son lutos
que pueden ser la noche o ser la aurora
que tocan los extremos absolutos
del alma en otro entorno que devora.

Son ecos de una rabia o de una duda
son luces de un fervor o de un delirio
son rastros de un temor que nos anuda
la sombra en su estertor como un martirio.

Hay celos naturales y benditos
hay celos que oscurecen los matices
hay celos juguetones y bonitos
y hay celos por antiguas cicatrices.

Hay celos sin razones que son vanos
fantasmas de inseguras voluntades
tal vez por conocernos como humanos
quizás por ocultar debilidades.

Hay celos que son flores del momento
algunos que rebasan la medida
hay celos pasajeros como el viento
y hay celos que destruyen una vida.

Ernesto Cárdenas.

Como será después...

Como será después cuando la vida
detenga mi reloj, corte mi rito
mostrando del misterio otra avenida 
en otra identidad y otro infinito. 

Para otro errar sin vida ese tablero 
de un ajedrez eterno en que se hilvana 
la sombra en otro afán donde ligero 
mi cuerpo se hace polvo sin mañana. 

Como será cuando el olvido tape 
recuerdos ya sin fechas, sin ocasos 
cuando la bruma sin piedad atrape 
los últimos sonidos de mis pasos. 

Mi identidad sin luz donde no anima 
la fe para alcanzar mis objetivos 
en medio de otro azar donde las rimas 
silencian para siempre sus motivos. 

Como será ese instante, ese momento 
ese no ver las nubes ni el entorno 
ese perder los sueños y el aliento 
ese cruzar la puerta sin retorno. 

Sin otra amenidad frente al abismo 
que se abre en su verdad ilimitada 
donde es nulo el que diran y uno mismo 
se encuentra frente a frente con la nada. 

Como será mi Dios ese suceso 
cumplido sin sonrisa y sin reflejos 
ese total andar sin retroceso 
que borra la silueta en los espejos. 

Como será ese día que me ausente 
del mundo en cumplimiento con lo estricto 
como será mi tiempo concluyente 
sabiendo inapelable el veredicto. 

Ernesto Cárdenas.

Tahur de amor...

Hoy le apuesto al amor que resucita
antiguos muertos de ilusiones idas
por esa soledad que necesita
amar sencillamente en desmedida.

Le apostaré al final de mis desdichas
como un tahúr que ya conoce el modo
de jugar con la vida y con las fichas
sin temor a perder o darlo todo.

Hoy apuesto al amor que alegre llega
y aniquila el dolor de arcaicas horas
elevando la fe porque le agrega
matices del color de las auroras.

Le apostaré sin ver si gano alguna
partida con los naipes de la espera
y no importa me esquive la fortuna
volveré a apostar hasta que muera.

Ernesto Cárdenas.